Su trayectoria empezó como Gobernador del Guayas. Aspiró dos veces a la Presidencia de Ecuador y resignó una tercera oportunidad para evitar otra derrota. El Alcalde de Guayaquil lidera la oposición al Gobierno de Rafael Correa. ¿Quién es este personaje que sí ha tenido incidencia en la vida política de Ecuador? ¿Qué tanto se sabe de su trayectoria? Reportaje.
Fotografía: archivo particular

11 de febrero del 2010, Guayaquil. El alcalde Jaime Nebot convocó a los guayaquileños a marchar en defensa de las rentas que recibe su ciudad.
El peor rival de Jaime Nebot son sus propias palabras. Jaime Nebot Saadi es un político que desde que comenzó su carrera, como Gobernador del Guayas, en el Gobierno de León Febres Cordero (1984-1988) ha tenido una presencia relevante en la vida política nacional.
Su influencia -positiva para unos, negativa para sus adversarios- ha estado marcada por actos de violencia verbal y física que le han caracterizado como un “guerrero” de la política, enmarcado en un lenguaje cercano al humor negro y próximo a las expresiones irónicas y llenas de conceptos sobre machismo y fuerza. Quizá por eso sus partidarios imprimieron una hoja volante para promocionar una de las marchas del Alcalde que comienza diciendo: “No creemos que nuestro alcalde sea un santo” (Ver: Documento 1; sección “Ojo con esto…”).
Pero esa característica también fue su propio rival en las dos carreras presidenciales que emprendió -y perdió- con contendientes considerados de menor rango. En las elecciones de 1992 perdió, en la segunda vuelta, ante su ex coideario conservador Sixto Durán Ballén. En la disputa presidencial de 1996 volvió a perder con su eterno enemigo político, Abdalá Bucaram.
Luego de la caída de Bucaram, en febrero de 1997, sin ser diputado, Jaime Nebot participó activamente, incluso dictando la moción de destitución del ex Presidente; lo anterior se conoce por el testimonio reciente del general (r) Paco Moncayo.
Jaime Nebot fue convocado por su soporte político, León Febres Cordero, para participar en una tercera campaña presidencial, esta vez, enfrentándose a Jamil Mahuad y Alvaro Noboa, candidatos de centro-derecha que dividían a la tendencia. Pero Nebot renunció a su candidatura para permitir que gane Mahuad. Luego llegó a pactar un acuerdo que se concretó en el Congreso de la época, donde los diputados de los partidos Socialcristiano y Democracia Popular formaron un bloque de mayoría que pronto se denominó “aplanadora”. Esa alianza apuntaló inicialmente el proyecto político de Mahuad, quien luego se derrumbó en forma dramática en medio de la peor crisis económica jamás vivida por Ecuador (1998-1999).
De hecho, cuando un poderoso movimiento social, con apoyo de los militares, sacó del poder a Mahuad, el 21 de enero de 2000, el diputado Jaime Nebot fue quien presentó la moción de abandono del cargo y el reemplazo presidencial. Días después, el propio Nebot fue también el autor de la moción de destitución de los diputados, y ex generales, Paco Moncayo y René Yandún, protagonistas de la caída de Mahuad. (Este hecho, dicho sea de paso, catapultó la carrera política de los dos ex militares).
No obstante, pese a ser un activo legislador en lo político, Nebot presentó pocos proyectos de ley en donde se aprecia su pensamiento político. (Ver: Documento 2; sección “Ojo con esto…”).
Con Mahuad fueron compañeros de curul legislativa en el período 1990-1992. Cuando se trataba la Ley de Creación del Distrito Metropolitano para Quito, no para Guayaquil, Nebot se enojó y dijo que su colega se había ido a Harvard a estudiar para conseguir un “máster”, pero que en las calles la gente decía que lo que se consiguió fue un “míster”. Esto lo dijo Nebot en sesión del pleno legislativo, en ese mismo período en que se produjo el conocido suceso de su enfrentamiento grotesco con el diputado socialista Víctor Granda. Pero el error de Nebot fue que, pasados de tragos los dos diputados, se enfrentaron en el sitio donde se ubicaban los periodistas, ante decenas de cámaras y grabadoras de los medios de comunicación del país, ahí dijo lo que sus opositores le recordarán siempre.
Antes, cuando fue gobernador del Guayas, Nebot se ofreció para debatir, en vivo y en directo, por televisión, el tema de la construcción de la Vía Perimetral en Guayaquil. Se le acusaba de incluir terrenos de propiedad de la familia de Nebot que luego se venderían como urbanización Las Orquídeas. El debate concitó el interés nacional. Los protagonistas fueron, por el Gobierno, Jaime Nebot y Alfredo Estrada; por la oposición, Alfredo Vera e Ítalo Ordóñez (Izquierda Democrática). El resultado de la confrontación, medido por las encuestas de la época, favoreció a Vera y Ordoñez. Ese hecho provocó un resentimiento personal, que dura hasta hoy, entre los citados políticos. Vera recuerda que ese día debía llegar hasta la sede de Ecuavisa en Guayaquil, ubicada en el cerro El Carmen, pero desde el acceso había grupos de simpatizantes de Nebot que le agredieron antes y después del debate.
Nebot también tuvo una activa participación en el desenlace del secuestro que sufrió el entonces Presidente, León Febres Cordero, en la base aérea de Taura, por comandos de la FAE. Nebot casi no se preocupó del desarrollo de los acontecimientos al interior de la base que enfrentaba, otra vez, al Presidente con el general Frank Vargas Pazzos. Su tarea se centró en prepararle a Febres Cordero una recepción masiva y popular en las calles, para revertir el humillante suceso del secuestro del poder.
En ese contexto se narra un curioso y nunca clarificado testimonio, tomado del libro del mayor de la FAE, John Maldonado, “Taura lo que no se ha dicho”, donde se lee: “El teniente coronel González había prestado clandestinamente seis ametralladoras UZI, que las había sacado en la noche, al abogado Jaime Nebot Saadi, y a su grupo de amigos de confianza. ¿Para qué o por qué? No lo sé. Algún trabajo especial seguramente”.
En otro aparte del citado libro, Maldonado relata de esta reunión por las fiestas de Quito, en la misma Base de Taura. “Terminada la noche, con los ebrios convertidos en bultos, ya nadie se acordaba de las fiestas de Quito, sino que se festejaba un sui géneris carnaval de autoridades, no con agua, sino con whisky especial. Johnny negro o Chivas Regal. Nebot o el señor Arosemena Gallardo, bañados del cogote a los pies en whisky o vaciando una botella en la cabeza de un coronel de Taura (…) no había cosa más jocosa ni ebrio que no le aplauda. Había eso sí, personas en juicio que lo presenciaban. Los guardaespaldas del gobernador y los comandos de Taura que ayudaban a meter en los carros Mercedes Benz a los borrachos”.
En estos días Jaime Nebot mantiene una dura lucha con el Presidente de la Asamblea Nacional, Fernando Cordero. El tema de la confrontación es el presupuesto para los municipios, después de la última marcha que, según la aseveración del Presidente Rafael Correa, aisló a Nebot como líder cantonal (Ver Documentos 3 y 4 en la sección “Ojo con esto…”)
LA MALDICIÓN SOCIALCRISTIANA EN COTACACHI
El ex Alcalde de Cotacachi, Auki Tituaña, fue elegido, la primera vez, con más del 80% de votos de sus paisanos; en la segunda elección obtuvo casi el 60%, y en la tercera bajó a 55%. En su cuarta jornada electoral Tituaña perdió, al obtener apenas 25% frente al candidato indígena del oficialista Movimiento Alianza País. Todos se preguntaban: ¿qué pasó si era un alcalde con una gestión premiada en el extranjero y reconocida en el país, educado en Cuba, casado con una indígena médica, hermana de la dirigente Nina Pacari?…
La respuesta popular fue chistosa, que circuló en la última campaña de Tituaña: el líder indígena había cometido un error estratégico, había invitado a desfilar, por las fiestas de la ciudad, a Jaime Nebot, Alcalde Guayaquil, quien apareció vestido con chompa de cuero de vaca, típico producto de Cotacachi. “Por eso perdió Auki” decían quienes dejaron de votar por él.
Más allá de la anécdota, lo cierto es que, a los conciudadanos de Tituaña nunca les agradó un crudo incidente que enfrentó a su Alcalde con el líder socialcristiano León Febres-Cordero, quien dijo que “el líder indígena Tituaña ama más al Che Guevara que a Jesús”. El fallecido ex Presidente dijo además: “Cómo va a comparar a un hombre de carne y hueso con Jesucristo. (…) Tengo la impresión de que está fuera de proporciones. Aquello no dice mucho de su ecuatorianidad. El más se debe al Tawantinsuyo que es fundamentalmente peruano”.
Tituaña respondió que esas frases se pueden esperar de un analfabeto, más aún cuando “el partido del ingeniero ha tratado de atacar al Tawantinsuyo, que fue un sistema de gobierno asentado en territorios ecuatorianos, peruanos, bolivianos, chilenos y argentinos. Provoca risa que Febres Cordero haya afirmado que Jesucristo no fue de carne y hueso, cuando quienes lo mataron fueron sectores poderosos como los que Febres Cordero representa”.
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