Secreraria Ejecutiva o Asistente de Gerencia. Su tarea es clave en la telaraña empresarial. Asisten al jefe en muchos aspectos laborales. Su rango salarial -entre 240 y 2.000 dólares al mes- varía según la responsabilidad sus jefes. Lucía Balseca, asistente del Vicepresidente de Operaciones de Movistar, ofrece su testimonio. b10 reinicia hoy su serie “Yo trabajo en…”
Fotografía: b10.com.ec

3 de marzo del 2010, Quito. Lucía Balseca es asistente en Movistar. Ella trabaja en la Vicepresidencia de Operaciones y Servicio al Cliente.
Se requiere señorita de buena presencia, joven, con conocimientos de computación y con capacidad de trabajar bajo presión. Estas cuatro características básicas, hasta hace poco, describían perfectamente el perfil de una secretaria ejecutiva. Pero el tiempo pasa y los cambios llegan. El avance de las nuevas tecnologías, la diversidad de negocios que se han instalado en el Ecuador, sobre todo desde hace una década, la complejidad de las relaciones sociales en la producción… han generado los nuevos perfiles de este oficio y van sepultado, definitivamente, los anteriores.
De hecho, de la antigua secretaria ejecutiva no va quedando ni el nombre. Hoy, el término “asistente” se generaliza, quizá porque refleja de mejor manera esta nueva realidad laboral y social. Es que las imágenes de la máquina de escribir y la lima de uñas en el escritorio de una secretaria no existen más, al menos no en los espacios de trabajo de las medianas y grandes empresas modernas o en las instituciones públicas que se manejan con criterios gerenciales de nueva generación.
Hoy, el tiempo libre de una asistente es muy limitado en el trabajo. Generalmente se encarga de recibir y tramitar la contabilidad de una empresa, preparar presentaciones (por lo general en power point) para las reuniones de sus jefes, preparar borradores de los informes, tramitar procesos internos, llevar la agenda de sus jefes y hasta contestar los teléfonos…
Las anteriores son las acciones visibles de una asistente ejecutiva. Pero hay otras tareas más específicas que dependen del ámbito del negocio en el que se desarrolla la empresa. Por eso ya no es posible establecer qué deben estudiar las personas que van a trabajar como asistentes.
Hasta hace 10 años, los mismos colegios (femeninos) tenían como especialidad el Secretariado Bilingüe. Allí se impartían materias como taquigrafía, contabilidad básica y algún idioma en especial. Por citar ejemplos: el colegio regentado por las oblatas, el San Francisco de Sales, junto a los colegios públicos 24 de Mayo y Gran Colombia, brindaban este tipo de educación especializada. Pero hoy, dada la fuerte competencia, existen profesionales con títulos de cuarto nivel (posgrados), obtenidos generalmente en el exterior, que se desempeñan en este trabajo.
ALGUNAS CIFRAS A TENER EN CUENTA
* Los sueldos de las secretarias varían y son dispares. Hay quienes ganan el salario básico de 240 dólares mensuales, mientras que las denominadas secretarias ejecutivas alcanzan hasta los 2.000 dólares al mes.
* En un recorrido, b10 comprobó lo descrito en el párrafo anterior. Tres secretarias fueron encuestadas. La primera es asistente de una empresa informática con sede en el edificio Unicornio. Ella gana 250 dólares. Una asistente de un departamento del Municipio de Quito gana 1.000 dólares. Mientras que en Movistar el sueldo promedio de una asistente llega a los 1.500 dólares. Todas las consultadas prefirieron el anonimato.
* Actualmente, ninguna universidad –según información obtenida del Consejo Nacional de Educación Superior (Conesup)- imparte una carrera de nivel superior que se especialice en Secretariado. Abundan, eso sí, los institutos y centros privados en todo el país que ofrecen la carrera en tiempos cortos y con costos razonables.
* Las personas que desean ser secretarias o asistentes, por lo general estudian una carrera afin en las universidades, por ejemplo, computación e informática. Esas carreras se ofrecen en la Universidad Técnica Particular de Loja (a distancia); Universidad Tecnológica Indoamérica (Ambato); Universidad Técnica de Cuenca (Azuay); Universidad Tecnológica América (Cuenca); Escuela Superior Politécnica del Litoral (Guayaquil); Universidad Politécnica Salesiana (Guayaquil); Escuela Politécnica Nacional (Quito); Universidad Católica del Ecuador (Quito)…
Tiene la palabra… Lucía Balseca, asistente, Vicepres. de Operaciones de Movistar
“La denominación de ’secretaria’ se está perdiendo, hoy se usa más ‘asistente’”
Mi tarea es dinámica. Hago varias cosas, una de las más complejas: mantener satisfecho al cliente. Mi jefe, Diego Calderón, no es el típico jefe que le pide cosas personales a la asistente, por ejemplo, “págueme el agua o págueme la luz”. Él me solicita trabajar en estadísticas, informes, cuadros, análisis… Además, soy un cliente fantasma dentro de Movistar, pues yo llamo a los “call center” para evaluar la calidad del servicio que tenemos, sin que ellos sepan quién soy. Luego mi jefe analiza la información que le entrego, información que a su ve se entrega al Gerente del “call center” para que se corrigan los errores. También tengo responsabilidad en presupuestos, viajes y movilización. Todas esas cosas las manejo yo.
Generalmente me levanto 05:50 y hago el desayuno para mi familia. Luego preparo a mis dos hijos para que se vayan a la escuela en la buseta y me arreglo para venir al trabajo. Estoy en Movistar a las 08:58. Mi horario es de 09:00 a 18:00. Aquí la puntualidad es un lema. Por ejemplo, si alguien llega atrasado a las reuniones paga una multa y ese dinero va a la campaña pro-niño. La multa depende de las jerarquías. Si yo me atraso debo pagar un dólar, pero si llego más de 7 minutos después, son dos dólares.
Mi jefe es puntual y muy organizado; casi siempre llegamos al mismo tiempo. Él considera mucho que tengo hijos por lo que me deja salir a las 18:00 en punto. Trabajo con él desde hace tres años y estoy en Movistar desde hace 13 años, en diferentes áreas. Soy ingeniera en Marketing. Sé que no tiene nada que ver con ser asistente, pero la empresa mira dónde uno puede y quiere estar, sin descuidar la parte familiar. Por temas personales de mis hijos decidí cambiarme de Marketing (área en la que estaba al principio) y ser Asistente, no secretaria.
Creo que el nombre “secretaria” se fue perdiendo, ahora es “asistente” porque uno asiste en las reuniones, asiste en los temas laborales, asiste a presentaciones, asiste como coordinadora en las reuniones de su jefe a pequeña o grande escala, le asiste en su agenda, le asiste a coordinar sus viajes… No soy la simple secretaria. Una asistente debe saber mucho de excel, power point y bastante word… si no esa asistente está frita.
Además de mi sueldo (no precisó el monto), la empresa me da muchos beneficios… Uno de ellos, un seguro médico espectacular. El año pasado mi esposo, mis dos hijos y yo nos enfermamos. Mi marido tuvo una hernia discal, mi hijo tuvo apendicitis, mi otro hijo tuvo neumonía y pasó 10 días en la clínica. Yo tuve una operación de la vesícula y dos del oído… La cuenta estaba alrededor de 30 mil dólares. Pagó la empresa. Este es un trabajo extraordinario, he tenido oportunidades para cambiarme pero ni lo he pensado. ¡No cambiaría mi trabajo por nada!
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