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Italia se da cita en el Metropolitan Opera House de Nueva York

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mhernandez
Montserrat Hernández
Educadora
de aquí y de allá
¿Quién soy?
Ecuatoriana. Estudié una Maestría en Ciencias de la Educación en Bank Street College of Education, New York. Soy educadora a tiempo completo. Desde 1989 estoy vinculada con The Americas Foundation Inc., como Directora de Programas. La Fundación galardona a distinguidos ciudadanos de las Américas. Incursioné en el cine independiente, produciendo y dirigiendo el documental “El Chimborazo se deslíe”. Como Directora de Programas para la región andina propicio la creación de vínculos empresariales entre el sector privado y gubernamental, y la comunidad bancaria y financiera de Wall Street. Resido en Nueva York. Me atrae la pintura, el cine, la ópera, el teatro y el atletismo.

Excusame, parlate italiano? Martes 23 de febrero de 2010. De pronto, el idioma oficial de la noche es el italiano. La comunidad ítalo-americana se cita en el Metropolitan Opera House (Met). Dos grandes razones le convoca. Una: el acontecimiento del año en la ópera neoyorquina, la première de la portentosa producción de Attila; ópera nunca antes interpretada en Nueva York, pese a la fuerte tradición verdiana del Met. Dos: el gran debut del famoso director napolitano, Riccardo Muti.

¿Por qué Attila? De todas las obras de Giuseppe Verdi, esta ópera es la que más late al ritmo del corazón de Italia, caracterizada por sus tintes patrióticos que dieron fama a Verdi como compositor político. Nace justamente en los tiempos de tendencias nacionalistas de mitad del siglo XIX, cuando se plasmó la unidad política de Italia. En la iniciativa cultural de la época, fue tarea casi exclusiva de un solo hombre, Giuseppe Verdi, elevar la unificación de Italia a una ópera.

¿Por qué Muti? El gran maestro napolitano ha consagrado su vida a la ópera. Fue director musical del teatro de ópera La Scala, en Milán, por 19 años. De Milán pasó a dirigir la Orquesta de Filadelfia, por un lapso de 12 años. Hoy le aguarda un contrato como titular de la Orquesta Sinfónica de Chicago.

Muti es particular y sorprendente en su culto artístico. Próximo a cumplir 70 años, aún causa furor. En una ocasión -contó a los medios internacionales- un recluso italiano le remitió una carta sobrecogedora, en la cual le pedía que haga música para los presos. Sin dudarlo, Muti tomó la sugerencia como misión propia. “Lo que hayáis podido leer de mí -dijo a los reclusos- es falso. No soy ni distante ni superior. Como tampoco la música clásica está reservada a una élite. No hay que ser intelectual para escucharla. Sólo creo en la aristocracia del alma”. La aristocracia del alma es la que él conoce y profesa.

La noche del 23 de febrero, en Nueva York, Muti recibió una sentida ovación de su público, vestido de gala para la noche, la única, porque fue al mismo tiempo debut y despedida en el templo neoyorquino ya que no piensa dirigir otra obra más allá de Attila en el Met.

¿Fue un triunfo para todos en Attila? Fue triunfal para Muti, indudablemente. Fue también exitoso para el “cast”, comenzando por el protagonista, Ildar Abdrazakov (bajo), Violeta Urmana (soprano), Carlos Álvarez y Ramón Vargas (barítono). Pero esta no fue la misma historia para Pierre Audi, el audaz director de escena, quien presentó una escenografía contemporánea, plana e inmóvil. Tampoco lo fue para Miuccia Prada, con su vestuario de línea cosmopolita, de cuero y pieles. Lucía radiante y lujosa como una colección de pasarela internacional, pero muy distante a la Roma del siglo XIX. Los fuertes rechazos se hicieron sentir al final del tercer acto.

En resumen, la euforia apasionada, los entusiastas aplausos y la ovación del público para despedir al maestro Muti y al “cast”, contrastaron con la clara y fuerte desaprobación para el director de escena y la famosa diseñadora del vestuario. Indudablemente, una noche de profundas pasiones italianas. “¡Viva Verdi!”
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- Funciones de Attila en el Met de Nueva York: 6, 9, 12, 15, 19, 22 y 27 de marzo
- Portal oficial: http://www.metoperafamily.org/metopera/

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NOTA: No se publicarán opiniones que contengan un lenguaje procaz e insultante.

  • JORGE RECALDE
    MUY INTERESANTE EL ARTICULO, EN LO PERSONAL ME FASCINA LA MUSICA DE VERDI. RESPECTO A OPERA ATTILA, SOLO TENGO DOS INQUIETUDES PORQUE EL MAESTRO MUTI NO PIENSA REGRESAR AL MET, ACASO POR SU NUEVO CONTRATO O POR ALGUNA CAUSA ESPECIAL. Y LA SEGUNDA INQUITUD RESPECTO AL VESTUARIO NO SERA QUE RESPONDE A ALGUN CONCEPTO, NO CREO QUE SEA UNA EQUIVOCACION EL QUE NO SE HAYA ADECUADO LA TIPOLOGIA DEL VESTUARIO AL ENTORNO DE LA OPERA. ES TODO. SIEMPRE ME APASIONAN SUS COMENTARIOS. GRACIAS
  • montserrathernandez
    Sr. Reclarde: Gracias por leer la nota. Querría responder sus inquietudes. 1) El Maestro Muti, en parte por su temperamento sacerdotal a la opera, suele entregarse por completo a la casa de opera donde dirige. Asi lo hizo en La Scala, Minalo. Le resulta muy anti-Muti, salir de "giras" como es muy común con muchos maestros. 2). Muti tardó más de una decada en aceptar la invitación del Maestro Levine, su homologo del Met. Y solo aceptó, por tratarse de Attila, una opera verdiana dedicada a la italianidad. Y una de las condiciones era que solamente dirigiría en la premiere. Debut y despedida. Lo quizo así. 3. El vestuario: elegante y moderno como lucía, tiene la intención de romper con las típicas tradiciones de vestuario de siglos pasados. Producciones operaticas del siglo XXI, buscan la participación de las nuevas generaciones. Entiendo esa ruptura. Por eso, casualmente causa un furor en la audiencia tradicional. Los escudos de los guerreros romanos parecían ipods. El escenario, era un bosque casi virtualizado. Con dos burbujas a cada lado, desde donde los guerreros se enfrentaban sanguinariamente (operaticamente en el belcanto). Esto - en diez años más será aceptado y con gran fervor. Pero hoy - rompe con tradiciones marcadas generacionalmente. Y esa rivalidad de generaciones de operafilios - de la casa antigua y la casa moderna - se hacen escuchar y se hacen sentir. Es muy interesante este fenomeno en la opera. Me resulta precioso apreciarlo de cerca. La juventud cibernetica vis-a-vis la conservadora y tradicional de operafilios. Atentos saludos, y gracias por su lectura. Montserrat
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